Entrevistas

Javier Torras (La dama púrpura)

Javier Torras

Fuente foto: www.libroeterno.com

Entrevista a Javier Torras, autor de La dama púrpura, una novela histórica que recupera la figura de la bella Irene de Atenas, emperatriz de Bizancio, desde sus orígenes humildes hasta la cúspide del reino.

¿De dónde surgió la idea de escribir una novela sobre Irene de Atenas?
Yo estudié Historia del Arte y quiero pensar que fue en la universidad donde se plantó la semillita de mi interés por la figura de Irene de Atenas, aunque no fue hasta algunos años después cuando, casi por azar, documentándome por internet para otra historia que tenía entre manos, llegué hasta una información sobre ella. Recordé de pronto las clases sobre arte bizantino, sobre la iconoclastia… Y sobre la mujer que había reinstaurado el culto a los iconos. Me pregunté por qué apenas se conocía su figura, una emperatriz que se había hecho llamar emperador y que había luchado contra las ideas religiosas que impedían venerar imágenes. Comencé a investigar y todo lo que fui averiguando me cautivó. Cuando leí su biografía en el libro de Judith Herrin (Mujeres en púrpura), quedé totalmente convencido de que quería escribir una novela sobre ella. Así empezó todo…

Si tuvieras que describir La dama púrpura, ¿cómo lo harías?
Veo la novela como una gran ópera. Está la música, por supuesto, que es la propia historia de Irene, pero también hay escenografía, actores, voces, un gran marco en el que se desarrolla todo, una arquitectura… Soy admirador de esas novelas históricas que consiguen trascender su contexto temporal, que transportan y envuelven al lector y le permiten vivir casi en primera persona la dureza del pasado. En La dama púrpura vamos a encontrar la vida apasionante, y hasta cierto punto trágica, de Irene de Atenas, pero también es un viaje en el tiempo y el espacio: la ciudad de Bagdad de los abasíes, la Atenas de la alta edad media, la Córdoba califal, la Aquisgrán de Carlomagno, por supuesto, la Constantinopla del siglo VIII. Hay batallas, conspiraciones, traiciones, estrategias políticas, lealtad, amistad, una profunda e intensa, aunque peculiar, historia de amor… En definitiva, creo que es una novela que busca la emoción a través de los personajes, de sus vidas, de sus decisiones y de los avatares con los que tuvieron que lidiar.

¿Qué es lo que destacarías de la figura de Irene de Atenas?
Desde un punto de vista histórico Irene logró algo que ninguna mujer, ni antes ni después (hasta donde yo sé), logró en el imperio romano/bizantino: ser considerada emperador. Ella fue primero coemperadora consorte, luego solamente consorte y después, cuando murió su esposo, fue la regente. Hasta aquí todo entra dentro de la normalidad, pero pocos años después, anulada la capacidad de su hijo para gobernar, ella continuó en el poder siendo viuda, sin necesidad de volver a tomar esposo.
Es muy interesante descubrir que en esa época firmaba como: Irene de Atenas, emperador (basileus, y no basilissa) fiel en Cristo. También aparece esta denominación, aunque simplificada, en algunas monedas. Es admirable pensar que logró que admitieran algo así en un periodo tan convulso de la historia. Pero esto fue solo el colofón. Antes había conseguido mantener a raya a sus enemigos, tanto al norte como al sur; había reestablecido el culto a las imágenes enfrentándose a parte de la aristocracia y, sobre todo, al ejército. Sin entrar en otras consideraciones, si hubiese logrado llevar a cabo sus planes (no lo hizo por muy poco), quizá habría cambiado la historia de Europa por completo. Quizá… Al final la historia está llena de quizás.
Si bien es cierto que no podemos olvidar que ha pasado a los anales de la historia como una mujer cruel y ambiciosa, creo que se trata de dos cualidades muy comunes en los gobernantes y emperadores de la edad media (e incluso de la actual). Pero claro, ella era una mujer, una madre… ¿Qué hubiera pasado si hubiera sido un hombre? Sería interesante reflexionar sobre ello.

Uno de los detalles más destacados de La dama púrpura es el maravilloso trasfondo histórico que tiene, ¿cómo fue el proceso de investigación de la novela?
Tendemos a pensar en la Edad Media, sobre todo la Alta Edad Media, como una época oscura de la que apenas conocemos nada, y no es realmente así. Para mí el libro de Judith Herrin, que he comentado antes, fue una guía, ya que es la biografía más completa sobre la figura de Irene. Pero tenemos una fuente primaria muy importante, contemporánea de la dama púrpura: la Cronografía de Teófanes el Confesor. Él continuó el trabajo de Jorge Sincelo, que había escrito una historia del mundo desde la creación de Adán hasta la época de Diocleciano. Teófanes escribió la historia desde Dicleciano hasta el reinado de Miguel Rangabé, que fue emperador unos diez años después de la muerte de Irene. Es una crónica año a año, indicción a indicción, de lo que acontecía en el imperio, un documento básico que, sin embargo, conviene interpretar y cotejar con los hechos consumados, pues Teófanes era iconódulo (había estado encarcelado por ello) y se muestra siempre favorable a “la muy pía” emperatriz Irene, como salvadora del culto a las imágenes.
Existe también un “Libro de ceremonias” casi contemporáneo a Irene que explica de forma pormenorizada cada ceremonia que se llevaba a cabo en el Gran Palacio y el funcionamiento del mismo. Es así como he podido narrar de la forma más ajustada a la realidad histórica posible pasajes como la boda y coronación de Irene, los funerales de los emperadores, las festividades religiosas, las celebraciones de las victorias militares…
Por otra parte, tuve que estudiar a los principales bizantinistas, tratando de comprender el funcionamiento del imperio romano de la época medieval de un modo completo y general. Muchas de las lagunas históricas del periodo en el que vivió Irene he tratado de explicarlas basándome en hechos similares que acontecieron con anterioridad (su elección como emperatriz, por ejemplo) o en base a lo que aconteció después. En historia casi siempre tratamos con hechos, causas y consecuencias. Cuando no conocemos los hechos con exactitud, podemos aproximarlos analizando las causas y las consecuencias. No es una ecuación matemática, pero se le aproxima.
Por suerte, ya que disfruté mucho durante la documentación, no me quedé ahí, sino que tuve que adentrarme en la historia del califato Abasí, en la historia del califato de Córdoba, la figura de Carlomagno, las invasiones eslavas, la situación de la Atenas medieval, historia de los papas…

Actualmente trabajas como galerista de arte. ¿Ha influido tu trabajo en esta novela?
Como decía antes, en historia trabajamos con hechos, causas y consecuencias, y creo que esto es extrapolable a la vida misma de cada uno de nosotros. A veces creemos que solo hay una causa para un determinado hecho, pero yo no creo que sea así. Todo lo que somos, todo lo que hacemos, depende en gran medida del bagaje que traemos. Desde luego que trabajar rodeado de obras de arte, “ejercitar” la historia a diario, ha influido en mí, tanto como escritor como persona. Permanecer en un ambiente cultural en mi profesión me ha ayudado, sin duda alguna, a persistir en mis aficiones, inquietudes e intereses culturales como son la historia, el arte, la música, la literatura…

La dama púrpura es tu sexta novela. ¿Qué la diferencia de tus anteriores trabajos?
Ha sido una novela completamente distinta desde un inicio, pues incluso la forma de trabajar en ella ha sido diferente. No obstante, se mantienen algunas de las ideas que predominan en casi todos mis escritos: la memoria, los sueños, el destino, lo legendario, el concepto de historia y pasado…
Es, también, la primera vez que escribo sobre un personaje real, que debo adentrarme en su psique e imaginar cómo fue su personalidad, qué le llevó a realizar los actos por los que ha pasado a la historia. Tuve que construir el personaje en base a esos hechos y, principalmente, a uno muy determinante que aconteció casi al final de su vida. Ha sido un reto apasionante. En “La memoria del tiempo” ya había trabajado la “historia”, y aparecían personajes históricos como Benito Arias Montano, Felipe II, Goethe, Caspar David Friedrich… Sin embargo, eran más parte del contexto que personajes con alma propia. La dama púrpura, como decía antes, tiene algo de ópera, de obra de arte total, de confluencia de muchas emociones, acontecimientos, personajes, escenarios…

¿Estás trabajando en alguna próxima novela?
Escribir La dama púrpura me hizo reflexionar, como historiador y como escritor, sobre la escasez de personajes históricos femeninos que conocemos. Esto no se debe a que no haya en la historia mujeres de interés, sino a que durante siglos han sido ignoradas y apenas tenemos información sobre ellas. Desde hace ya algunos años tengo la sensación de que tanto los historiadores como los gestores de medios (sea prensa, editoriales, productoras de cine o televisión…) trabajan para paliar este problema. Tampoco creo que se trate de hacer justicia histórica ni nada parecido, simplemente se rescatan historias increíbles, fabulosas y geniales protagonizadas por mujeres. Creo que La dama púrpura es también ejemplo de ello, y mis próximos proyectos van en esa dirección: novelas históricas basadas en mujeres extraordinarias, pero desconocidas para el gran público. Hay una novela ya en su fase final y otra en preparación. Espero que vean la luz pronto…

Lucas Herrera

Sobre el autor

Lucas Herrera es un declarado seriéfilo y bibliófilo. Su plan de fin de semana perfecto es un maratón de series seguido de la lectura de un buen libro. Optimista por naturaleza, siempre es capaz de ver el lado bueno de las cosas.

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